LITERATURA, POEMAS

CINCO POEMAS DE CINCO POETAS JAPONESES CONTEMPORÁNEOS

Gamuza, mi buen amigo

 

49513-Hiroshima49513-Hiroshima (Photo credit: xiquinhosilva)

 

A man preparing okonomiyaki in a restaurant in...A man preparing okonomiyaki in a restaurant in Hiroshima (Photo credit: Wikipedia)

 

Cover of "Japon - Director's Unrated Edit...
Cover of Japon – Director’s Unrated Edition

 

El 6 de agosto, de Sankichi Toogue ¡Cómo podremos olvidar aquella centella! En un instante los 30,000 en las calles desaparecieron En el fondo de las tinieblas, aplastados los gritos de los 50,000 cesaron. Cuando el humo huracanado y amarillo se desvaneció los edificios estaban rajados, los puentes derretidos los trenes llenos de gente quedaron chamuscados vasto páramo de escombros Hiroshima. Con pieles colgando como tiras viejas con las manos en su pecho pisando líquido encefálico vistiendo pedazos de tela quemada en sus caderas lloraban hombres y mujeres desnudos caminando en procesión. Cadáveres como budas de piedra, dispersosen el jardín de una escuela. La muchedumbre se agolpó en la orilla del río, luego trepó a las balsas, y se convirtió en una pila de cadáveres bajo el sol abrasador. En medio de las llamas que se levantaban en el cielo crepuscular los barrios donde vivían mi madre y…

 

FUENTE:

 

http://zonaliteratura.com/index.php/category/poemas/page/3/

 

CrepuscularCrepuscular (Photo credit: Arenamontanus)

 

El 6 de agosto, de Sankichi Toogue

 

¡Cómo podremos olvidar aquella centella!
En un instante los 30,000 en las calles desaparecieron
En el fondo de las tinieblas, aplastados
los gritos de los 50,000 cesaron.

 

Cuando el humo huracanado y amarillo se desvaneció
los edificios estaban rajados, los puentes derretidos
los trenes llenos de gente quedaron chamuscados
vasto páramo de escombros Hiroshima.
Con pieles colgando como tiras viejas
con las manos en su pecho
pisando líquido encefálico
vistiendo pedazos de tela quemada en sus caderas
lloraban hombres y mujeres desnudos caminando en procesión.
Cadáveres como budas de piedra, dispersos en el jardín de una
escuela.

 

La muchedumbre se agolpó en la orilla del río,
luego trepó a las balsas,
y se convirtió en una pila de cadáveres bajo el sol abrasador.
En medio de las llamas que se levantaban en el cielo crepuscular
los barrios donde vivían mi madre y mis hermanos, aplastados
vivos,
fueron cubiertos por el fuego
en un lugar lleno de excrementos
muchachas escolares estaban tiradas;
los vientres hinchados, los ojos arrancados, las cabezas sin pelo,
los cuerpos descuartizados.
El sol matutino alumbró a una masa anónima apiñada.
Nadie se movía.
En el estancamiento del hedor
se oía sólo el zumbido de las moscas.
¡Cómo podremos olvidar aquel silencio
que caía en la ciudad de 300,000 habitantes!
¡Cómo podremos olvidar
aquella plegaria nunca pronunciada por las cuencas blancas y
vacías de nuestras mujeres y nuestros hijos!

 

English: Hiroshima Castle. View of Hiroshima C...
English: Hiroshima Castle. View of Hiroshima Castle (Photo credit: Wikipedia)

English: Hiroshima Castle. View of Hiroshima Castle (Photo credit: Wikipedia)

 

Tarde de otoño temprano, de Azuma Kondo

 

Así pues, yo
caminando por una calle tranquila de muchos templos.
Muros largos, las puertas de los templos alineados
Arboles enormes que sombreaban la calle.
El canto de las cigarras.

 

Repentinamente, de la puerta de un templo
salió un hombre.
Al tropezar conmigo me miró
con una cara como diciendo “¡Caray, ya me descubrieron!”.
Inmediatamente
desapareció en otro templo.
Ese hombre, ¿quién era?
Ese hombre con un descolorido gorro de soldado, camisa
verdeoscura, zapatos militares.

 

¡Ah, aquí también fantasmas de la guerra!
¡En un callejón olvidado, habitación de otro fantasma de la
guerra!

 

A series 6000 unit of Astram LineA series 6000 unit of Astram Line (Photo credit: Wikipedia)

 

Hombre muerte, de Nobuo Ayukawa

 

Por ejemplo, desde
los pasos en la niebla
o en todas las escaleras
surge la imagen opaca de un testamentario.
… Es el comienzo de todo…
Ayer lejano…
sentados en una cantina oscura
no sabíamos qué hacer con nuestras caras torcidas
mirando el sobre de una carta
“¿No habrá sombra ni forma?”
…Ya que fracasamos en morirnos, así estaban las cosas.

 

Amigo, el cielo helado de ayer
permanece en el filo de la navaja.
Sin embargo, he olvidado dónde y cuándo
te perdí.
Fue una época de oro, tan efímera…
jugábamos a ser dioses, a trastocar signos
murmurando:
“Ésta es nuestra antigua receta”.

 

Siempre era otoño, ayer y hoy
“En la tristeza llueven hojas muertas”
Esa voz, entre las sombras de la gente o en las calles
ha seguido su camino de plomo negro.

 

El día del funeral no había palabras ni
asistentes.
No había lugar para la ira, ni para la tristeza, ni tampoco
quejas débiles.
Alzando la mirada al cielo
permanecías acostado tranquilo
con los pies metidos en tus pesados zapatos.
“Adiós, no vale la pena creer en el sol ni en el mar”.
Amigo que duermes bajo la tierra,
¿Aun duele la herida de tu pecho?

 

Ebisu-chō Station. Nederlands: Zelfgemaakte op...Ebisu-chō Station. Nederlands: Zelfgemaakte opname (gescande 6×7 dia) (Photo credit: Wikipedia)

 

Mercado de esclavos, de Miyoshi Nagashimi

 

¿Quién fue quien me compró, para empezar?
En el mercado de esclavos azotado por el viento del norte aquel
día, yo
con cadenas en pies y cuello
fui comprado solo
y luego llevado al confín de la tierra
donde ni siquiera florecían las dalias negras
comprado por esos hombres
cantores de cristianos himnos
que gobiernan este vasto mundo civilizado.

 

Soy un esclavo
y los huesos del esclavo vitalicio
tienen que moverse
como pesadas ruedas oxidadas
en esta alba civilización cristiana.
Sea perro o
buey
puede darle alimento para gallinas.
Era, para mí, una larga
larga ruptura con la humanidad.
Acostumbrada a habitar la tierra tenebrosa
mi cabeza
quedó seca como el trigo.
De noche me acosté en el heno
y conté las estrellas del mundo
una por una.
Eran más dulces que las cañas del azúcar
liberadas del dolor, del vocerío y los látigos de cuero.
Contemplé aquellas estrellitas
remotas piedras frías
hasta que se desvanecieron.
Oh, esclavos
para los hombres amarillos, tan diferentes
esta civilización cristiana
es demasiado cruel para nosotros.
Cuando me desperté
de repente un zapato enorme
pisoteó mi cara como si fuera grava.
“Ya está muerto…
Compra otro”.
Oh, amigos, oh cristianos himnos.
Oh, Merry Christmas.
Compra otro esclavo nuevo.

 

English: Hiroshima City, JAPAN From top left:H...English: Hiroshima City, JAPAN From top left:Hiroshima Castle, Baseball game of Hiroshima Toyo Carp in Hiroshima Municipal Baseball Stadium, Hiroshima Peace Memorial (Atomic Bomb Dome), Night view of Ebisu-cho, Children’s Peace Monument 日本語: 広島県広島市 画像左上から:広島城天守、広島市民球場(マツダスタジアム)、世界遺産・原爆ドーム、胡町・八丁堀の夜景、原爆の子の像 (Photo credit: Wikipedia)

 

Japón turístico, de Iku Takenaka

 

Vendemos el Fujiyama
Vendemos Miyadyima
Vendemos Nikko
Vendemos todo el Japón
Naruto y Aso
Todo lo vendemos.
Vengan, vengan por favor.
Sabemos frotarnos las manos
y producir sonrisas artificiales.
Mucho, mucho dinero, ¡qué maravilla!
Todos los japoneses compramos car
Todos los japoneses gustamos de los encendedores
Todos los japoneses somos buenos jardineros
Todos los japoneses cantamos boogie-woogie
Todos hacemos caravanas
Todos somos honrados, ¡Sí señor!

 

Japan 2009 — Hiroshima (広島市) (Hiroshima) — Gen...
Japan 2009 — Hiroshima (広島市) (Hiroshima) — General Views 1 (Photo credit: dugspr — Home for Good)

 

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LITERATURA, POEMAS

CINCO POEMAS DE ANA ISTARÚ

 

 

Ana Istarú, seudónimo literario de Ana Soto Marín1 (San José3 de febrero de 1960) es una actriz y escritora costarricense, que cultiva la poesía y la dramaturgia.

Gracias a su padre Ana Istarú penetra en el mundo de las letras y su madre —la economista y política liberacionista Matilde Marín Chinchilla de Soto (San José, 29 de junio de 1931-29 de septiembre de 19862 ), dos veces diputada (1966 y 1982) a laAsamblea Legislativa de Costa Rica3 — le inculca la pasión por el teatro.

 

ANA ISTARÚ

A los quince años publica su primer poemario, Palabra nueva, y aunque con el segundo, Poemas para un día cualquiera, obtiene un premio de la Editorial Costa Rica, es con el cuarto que le llega la auténtica fama literaria: La estación de fiebre. El libro —aparecido en 1983, dos años después de haberse diplomado en Artes Dramáticas en laUniversidad de Costa Rica— obtuvo el premio organizado en 1982 por EDUCA y ha sido reeditado en España en 1991 (Visor) y 2011 (Torremozas). También fue publicado en Francia por La différence en edición bilingüe y con traducción de Gérard de Cortanze,4 5 que ha vertido al francés a Ernesto CardenalRoque DaltonJuan Gelman y Vicente Huidobro.6 Protagonista de este canto erótico —además de la autora, naturalmente— es el pintor y profesor francés César Maurel (París, 1952), radicado en Costa Rica desde 1981, con quien Istarú se casó a principios de esa década7 8 (él es también autor de un poemario: Zapping, Ediciones Perro Azul, 20059 ) y del que años más tarde se separaría.

 

EROTISMO VIVO

Los críticos destacan que su poesía está cargada de erotismo10 —lo que ha dado pie a la polémica entre los lectores—, al tiempo que tiene perspectiva de género, es decir, que es muy femenina. En ella Istarú expresa sin ningún temor los sentimientos más profundos de la mujer. “Transido de alta temperatura erótica sostenida de principio a fin, se expresa en un vocabulario personal y estricto logrando así, en tan difícil tema, un armonía de expresión emotiva con un gobierno infalible de la forma”, dijo el jurado del Premio Latinoamericano EDUCA a propósito del citado libro galardonado.11

FUENTE: http://es.wikipedia.org/wiki/Ana_Istar%C3%BA

 

Ábrete sexo

Ábrete sexo
como una flor que accede,
descorre las aldabas de tu ermita,
deja escapar
al nadador transido,
desiste, no retengas
sus frágiles cabriolas,
ábrete con arrojo,
como un balcón que emerge
y ostenta sobre el aire sus geranios.
Desenfunda,
oh poza de penumbra, tu misterio.
No detengas su viaje al navegante.
No importa que su adiós
te hiera como cierzo,
como rayo de hielo que en la pelvis
aloja sus astillas.
Ábrete sexo,
hazte cascada,
olvida tu tristeza.
Deja partir al niño
que vive en tu entresueño.
Abre gallardamente
tus cálidas compuertas
a este copo de mieles,
a este animal que tiembla
como un jirón de viento,
a este fruto rugoso
que va a hundirse en la luz con arrebato,
a buscar como un ciervo con los ojos cerrados
los pezones del aire, los dos senos del día.

Testimonio

Yo,
la que yació
sobre su lomo arqueada en buena lid,
la que bebió entre ahogos
los cálices del semen, pues visto está,
yo soy las fauces de la luz;

la que tornó en sarmiento y crecimiento constante
ese licor profano venido de varón;

la que forjó en umbrosos yacimientos carnales
un cordero de sueño, un pájaro aturdido,
un extracto del ángel donde brillan mis genes;

la que ha mirado
abrirse en abanico su entrepierna,
la que arrancándose del vientre rayos,
peleando con el león de su dolor, girando
como un viaje de centauros por su cuerpo,
he dado a luz;

yo,
quiero testificar:
estoy aquí frente a este ser que tiembla,
el que emana una esencia de gardenias calientes.

Beso sus pies calizos. Reverencio
el desgarrón del oro en su pañal.
En su saliva toco la leche del vacío,
lo que mueve a mis pechos a abrir sus surtidores.
Estoy bajo el embate de la dicha,
doblada por el talle.
Soy otro ser que tiembla, transparente.

Yo,
la del pelambre de loba,
la del anca cobriza y garra restallante,
soy su rehén.

Nadie pretenda quebrantar mi cautiverio.

Yo, la hembra fiera

Yo, la marsupial,
la roedora,
la que no tiene tregua,
la que ha juntado ramas,
la que escoge las hierbas con las zarpas heridas,
la que gasta los cobres de su lengua
para fraguar el nido
y está midiendo el viento,
y acapara el lado oculto
de todas las colmenas,
la que atina a mirar los trajes de la luna
y quiere desovar,

la que fue fecundada
con un polen antiguo
y está que la revienta
la gloria de la estirpe,
n la que tan sólo espero un signo de los astros
para tirarme
con un rugido ronco a dar a luz,

yo, la hembra fiera,
la traidora,
la taimada,
la que a la muerte ha echado
a perder
su cacería.

Alumbramiento

vino de mí
salió del fondo
el médico aplaudía
yo vine con el mar en la barriga
como un intenso parasol
un mapamundi

yo era la esfera que rodó en la madrugada
de corazón latí como un caballo
lo digo así

es que la crin
me perfumó

el vientre se movía
como suelen moverse los rebaños
venía con mi molusco mi amapola
mi potranco
con mi gorrión redondo

yo no podré faltar jamás me dije
a nuestra cita
así que estoy aquí
con esta fiesta
brincando por el talle

hice mi baile de rosas
mi aleteo
mugí como los barcos
el vientre daba vueltas

me esperaba
oculta en el carmín
donde el médico buscaba con su ceño

yo empujaba
el ventarrón del orbe en mi testuz
soplaba como un faro
Como los dioses marinos de los cuentos
una granada real a punto de volar

recuerdo que por suerte
César me retuvo del cabello
estaba emocionado
sin saber si tintinear o si envidiarme
de entero dedicado a mis pulmones
expirando inspirando y expirando
me miraba de adentro de sus ojos
como sólo una vez me mirará
en toda la vida de su vida
y a mi vientre que cambia de paisaje

y así
vino de mí
salió del fondo
nos bendijo de un golpe con su grito
se puso a beber sol como una fiera
de lana o amaranto

yo estaba enamorada y me reía
de loca de centella de rodillas
quería besar el sexo el vellocino
de César que lloraba
tomar a mi criatura
correr a derrocharla por las calles

qué llovizna de leche que cabalga
toda la luz del mundo en el pezón

Despedida

Te irás del sótano
salino de mi carne.
Ya no estaremos nunca tan cerca como ahora.
Yo seguiré cantando mi gravedad marina,
domeñando el rugido de tierra de tu parto
hasta llenar la estancia tan alba del vacío
con tu ser deslumbrante.
Ese cordel de sangre del centro de tu talle
lo cortarán.
Jamás serás de nuevo mi cometa secreto,
el capullo de rafia,
el cosmonauta asido a mi matriz.
Cortarán ese lazo de savia sin regreso
y llevarás por tanto mi nombre sobre el vientre
como un botón rosado,
allí donde mi amor
no pudo más e imprime
su cóncavo dedal de despedida.
Ya no estaremos juntos como juntos estamos,
atados como liquen. Vas a nacer. Por siempre
soy tu animal materno.
Donde quiera que vaya la hoguera de tus pasos
tenderé una señal,
un eslabón de viento,
un trazo que nos ate más allá de la tierra,
un dibujo invisible que nada lo lacere.
Un rayo interminable donde mi amor transite
y viaje de mis senos a tu boca candente.
Un rayo que yo pueda ponerme entre los labios
cuando su azul letargo me tienda al fin la muerte.

FUENTE: http://zonaliteratura.com/index.php/2012/07/02/cinco-poemas-de-ana-istaru/