Divulgación Holocausto

ESTE MES EN LA HISTORIA DEL HOLOCAUSTO -DICIEMBRE

 

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DICIEMBRE

24 de diciembre de 1939

Incendio de una sinagoga en Siedlce, Polonia

El 24 de diciembre de 1939, en vísperas de Navidad, aproximadamente dos meses después de ocupar la ciudad, los alemanes junto con policías polacos rodearon la sinagoga de Siedlce, sacaron los rollos de la Torá del recinto y prendieron fuego al edificio y a los rollos. El fuego se extendió a la casa de estudios (Beit midrash) vecina y a las oficinas comunales judías. Después del incendio los alemanes ordenaron a la policía polaca preparar un informe que responsabilizaba a los judíos por el siniestro. Después del incendio de la sinagoga muchos judíos fueron deportados a campos de trabajos forzados situados en el área de Lublin. El 1º de agosto de 1941 fueron establecidos dos guetos en Siedlce que contenían 12.000 judíos entre ambos. La mayoría de los judíos de Siedlce fueron fusilados por los alemanes o sus colaboradores ucranianos, o deportados a Treblinka. Aproximadamente 2.000 sobrevivieron la guerra.

Diciembre de 1939

Una exhibición de ropas confeccionadas por la comunidad judía de Viena, Austria

En la fotografía aparecen vestimentas y sombreros confeccionados en los cursos de instrucción vocacional de la comunidad judía de Viena. La exposición se realizó en diciembre de 1939. La foto fue publicada en un álbum dedicado a la instrucción vocacional, preparado por la comunidad judía de Viena en noviembre de 1940. El programa fue parte del esfuerzo que invirtieron los judíos para adquirir profesiones adecuadas y útiles en los países de emigración potenciales.

Al producirse el Anschluss – la anexión de Austria por parte de Alemania – en marzo de 1938, vivían en aquel país alrededor de 180.000 judíos, 170.000 de ellos en Viena. Inmediatamente después delAnschluss las oficinas de la comunidad judía y de la Organización Sionista fueron clausuradas, funcionarios y miembros de esas instituciones deportados al campo de concentración de Dachau y se prohibieron las actividades de las asociaciones judías. Aproximadamente dos meses después el liderazgo comunitario volvió a funcionar, siendo la asistencia social y la emigración sus tareas prioritarias.

En junio de 1938 el consejo de la comunidad judía de Viena organizó cursos de capacitación vocacional, dirigidos  preparar judíos para la emigración. En el lapso de un año más de 24.000 hombres y mujeres participaron en aproximadamente 1.600 cursos. Estos jugaron un papel muy importante, tanto en la provisión de empleo a judíos como en la reparación y restauración de ropas y otros productos deteriorados.

Cuando los cursos fueron interrumpidos en febrero de 1941, más de 45.000 personas habían participado en ellos.

20 de diciembre de 1940

Una reunión sionista en Bendzin, Polonia

Durante los años de preguerra Bendzin se destacaba como un baluarte del sionismo en Polonia y por la extensa actividad sionista que allí se realizaba. Esas actividades quedaron interrumpidas casi por completo al estallar la guerra, cuando gran parte de los miembros de las organizaciones sionistas huyeron en dirección a la Unión Soviética, o intentaron – en algunos casos con éxito – llegar a la Tierra de Israel. El fracaso de muchos de esos intentos llevó a los fugitivos de regreso a Bendzin y con ello a la renovación de las actividades de los movimientos juveniles sionistas: Dror, Gordonia, Hashomer Hatzair y otros. Aquellas incluían, además de las educativas, iniciativas de ayuda tales como comedores públicos para niños hambrientos. Las actividades de los movimientos juveniles sionistas llegaron a su máxima expresión en el último tercio de 1941, cuando en sus rangos llegaron a militar 1.400 jóvenes.

Las deportaciones de Bendzin comenzaron en mayo y junio de 1942. En agosto de 1943, 27.000 judíos de Bendzin y Sosnowiec ya habían sido deportados a Auschwitz.

31 de diciembre de 1940

Un baile de disfraces en celebración del año nuevo de 1941 en Riga, Letonia

En la foto, fila inferior, de derecha a izquierda: Itzjak Garber (pereció); Bubi Lewenberg (pereció en el Holocausto) Levitan (pereció); Jakov Jacki Breitbord (se alistó y cayó en combate en el Ejército Rojo); Ance Arkin (pereció). Fila superior, de derecha a izquierda: Maks Siegel (falleció en Israel); Fani Gurschoni (falleció en Israel); Schulamit (Mea) Fur (donante de la foto, exiliada a Siberia, más tarde emigró a Israel); desconocido; Isja Schlomovitsch (pereció); Jeheskiel Zigler (pereció); Riva Berkowitch (pereció); Meri Mura Pevsner (emigró a Israel); Ludsin Liubas (pereció); Isja Maimin (una refugiada alemana, pereció); desconocida.

Riga, la capital de Letonia, era el centro cultural del judaísmo de ese país. En 1935 vivían en Riga 43.000 judíos.
En junio de 1940 Letonia fue anexada por la Unión Soviética. Un año después Alemania invadió la  Unión Soviética. Riga fue ocupada el 1º de julio de 1941.
Durante ese mes miles de judíos fueron asesinados o aprisionados. Entre julio y octubre los alemanes publicaron una serie de decretos antijudíos: 32.000 fueron encerrados en un gueto y se formó un Consejo de Ancianos bajo la presidencia de Mijael Elyashov.

13 de diciembre de 1941

Deportación de los judíos de Muenster, Alemania, al gueto de Riga

En 1938 la población judía de Muenster rondaba las 550 almas. Después de la Kristallnacht los judíos empezaron a emigrar y la población judía disminuy­ó hasta llegar a contar no más de 100 personas. Judíos de Muenster fueron incluidos en el primer transporte de 1.000 judíos  de Westfalia al gueto de Riga. Otros fueron deportados más tarde al gueto de Varsovia. El último transporte de Muenster en el cual estaban incluidos los ancianos, enfermos y niños de menos de seis años fue enviado a Theresienstadt. Se sabe de sólo 24 judíos de Muenster que sobrevivieron los campos de concentración.

15 -17 de diciembre de 1941

Mujeres judías antes de ser asesinadas en Skede, Letonia

La noche del 13 de diciembre de 1941 policías letones arrestaron a los judíos de Liepaja y los condujeron a la cárcel. Los que poseían permisos de trabajo fueron liberados, junto con sus familiares. Los restantes fueron llevados a Skede, al norte de Liepaja, a unas dunas frente al Mar Báltico, en un lugar donde había funcionado un campo de entrenamiento militar. Justo antes de las dunas fue cavada una larga cuneta. Los judíos fueron obligados a quitarse todas sus vestimentas, a excepción de la ropa interior. Luego, al lado de la fosa, se les ordenó quitarse las ropas restantes y reunise en grupos de diez personas. Todos fueron fusilados por miembros de un pelotón de guardias letones de la Policía de Seguridad (SD), unidades del batallón 21 de la policía letona y miembros de la SD bajo las órdenes del jefe de las SS y la policía de la zona, Fritz Dietrich. Entre el 15 y el 17 de diciembre 2.700 a 2.800 judíos fueron masacrados, la mayoría de ellos mujeres y niños.

Dos de los miembros de la SD presentes en el lugar de la ejecución tomaron esta foto. Uno de ellos fue identificado como Oberscharfuehrer Carl Strott. Aparentemente Strott usó una fusta para obligar a los judíos a posar para la foto. De acuerdo al informe de la SIPO (policía de seguridad) sobre la ejecución, esta fue filmada para demostrar que fue llevada a cabo por elementos locales.
Las fotografías fueron descubiertas por David Zivcon, un judío que trabajaba como electricista en las oficinas de la SD en Liepaja. Algunas semanas, o quizás meses, después de la masacre, fue llamado para hacer un arreglo en la casa de Strott. Allí descubrió que había unos rollos de negativos en una gaveta abierta. Los tomó, hizo copias con ayuda de un amigo, y más tarde los devolvió a su lugar con el pretexto de que en el apartamento había problemas con la electricidad. Puso las copias en una caja y las enterró en un establo.

Después de la liberación las entregó a un oficial de inteligencia soviético. Estas fueron usadas como evidencia en los Juicios de Nuremberg.

3 de diciembre de 1942

Judíos en el campo de detención y tránsito de Drancy, Francia

Desde Drancy – cerca de París – los judíos allí detenidos eran enviados a campos de concentración y de exterminio. Desde junio de 1942 a julio de 1944, 64 transportes con 64.700 judíos franceses, polacos y alemanes partieron de Drancy. Sesenta y uno hacia Auschwitz y tres a Sobibor. El campo fue liberado el 17 de agosto de 1944.

FUENTE: http://www1.yadvashem.org/yv/es/exhibitions/this_month/december/index.asp

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Música Holocausto

Música en el Holocausto

SEGUNDA GUERRA MUNDIAL Y MÚSICA

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FUENTE: http://www1.yadvashem.org/yv/es/exhibitions/music/before_holocaust.asp

ANTES DEL HOLOCAUSTO

Magdeburgo, Alemania. La sala de música destruida de una sinagoga, 10.11.1938Magdeburgo, Alemania. La sala de música destruida de una sinagoga, 10.11.1938
Vabalninkas, Lituania. Una orquesta judía de mandolinas y guitarras, 1932Vabalninkas, Lituania. Una orquesta judía de mandolinas y guitarras, 1932
Grodno, Polonia. La orquesta de mandolinas de una escuela judía, 1932Grodno, Polonia. La orquesta de mandolinas de una escuela judía, 1932

Muchas de las canciones escritas antes del Holocausto fueron ejecutadas durante la Shoá porque su contenido coincidía con el espíritu de la época. Melodías sobre hambre, sufrimiento y añoranzas se oían en los campos y los guetos. Pero la canción que fue entonada en múltiples ocasiones y se convirtió en una profecía de la destrucción del judaísmo europeo fue Es brent – La aldea arde. Fue compuesta por Mordejai Gebirtig y se presenta en esta compilación.

El sufrimiento del judaísmo europeo bajo el régimen nazi se refleja en la música y en la expresión musical de los judíos en Europa. La música permitió a los judíos expresar su humanidad bajo condiciones inhumanas, escapar de la realidad, expresar sus anhelos de libertad y encontrar consuelo y esperanza.

Además de la música ejecutada en eventos particulares en los cuales se cantaba e incluso se bailaba, en distintos guetos se organizaron eventos musicales públicos. En los guetos de Lodz, Cracovia y Varsovia eran comunes las actuaciones de cantores callejeros que expresaban el sentir de los habitantes. Uno de los más populares era Yankele Hershkov (1910 – 1970), del gueto de Lodz, cuya música era conocida por muchos de los pobladores del gueto. La ejecución pública de música estaba frecuentemente censurada y controlada por las autoridades, pero la libertad de componer e interpretar no podía ser supervisada totalmente. De ese modo la música se convirtió en un símbolo de libertad. En Varsovia Adam Furmanski (1883-1943) organizó pequeñas orquestas que tocaban música en comedores de beneficiencia y cafés. Una orquesta sinfónica actuaba en ese gueto hasta que las autoridades nazis prohibieron la ejecución de obras de compositores alemanes en abril de 1942. En Lodz, Jaim Rumkowski, el presidente del consejo judío, supervisaba los eventos musicales. En el centro cultural de Lodz, espcialmente adaptado para interpretaciones musicales, funcionaban un teatro de revistas, una orquesta sinfónica y el coro “Zamir”. En el gueto de Cracovia se ejecutaban selecciones de música litúrgica y de cámara. El gueto de Vilna tenía un programa extenso de actividades musicales, incluida una orquesta sinfónica, varios coros y un conservatorio al que acudían 100 alumnos. Un teatro de revistas presentaba muchas canciones populares sobre la vida en el gueto.

Muchas canciones eran interpretadas en el gueto – algunas antiguas (a veces con el agregado de letras nuevas), algunas recientes. Una de las primeras antologías de canciones se publicó en 1948 bajo el título de Lider fun di guetos un laguern (Canciones de los guetos y los campos). Fue compilada y editada en Vilna por el autor, poeta y partisano Shmerke Kaczerginski (1908-1954). Esta comprende 236 letras en ídish y 100 melodías. Sin embargo muchas canciones de la época del Holocausto nunca fueron recolectadas y se perdieron para siempre.

Entre las canciones más conocidas compuestas y ejecutadas durante el Holocausto, cuatro son del gueto de Vilna: Zog nit keinmol (Nunca digas), también conocida bajo su título de posguerra Partisaner himn (Himno de los partisanos), con letra de Hirsh Glik (1922-1944) y música del compositor ruso Dimitri Pokrass; Shtiler, shtiler (Silencio, silencio) con letra de Kaczerginski y música del niño de 11 años Aleksander Volkoviski-Tamir (1931- ); Friling (Primavera), con letra de Kaczerginski y música de Abraham Grodno (muerto en 1943 ó 1944); y Shotns (Sombras) con letra de Leyb Rozental (1916-1945) con una melodía popular de tango. Las canciones del gueto de Vilna tuvieron un momento de gloria al ser incluidas en la obra “Gueto” de Yehoshua Sobol, basada en la música y el teatro de aquél gueto. Muchas de las canciones del teatro y los partisanos del gueto de Vilna son ejecutadas en las ceremonias del Día de Recuerdo del Holocausto, por lo común traducidas al hebreo y al inglés. Todas las canciones mencionadas anteriormente han sido incluidas en esta exhibición.

Partisanos que huyeron de los guetos y campos también escribieron canciones en varios idiomas. La mayoría eran destinadas a ser ejecutados por el grupo y no por un solo individuo y ante un público. Algunos partisanos se acompañaban con algún instrumento. Las más conocidas son las canciones de Vilna, gracias a los esfuerzos de Kaczerginski de compilarlas, transcribirlas, grabarlas y publicarlas.

Una canción que fue popular durante el Holocausto es Es brent (La aldea arde) del conocido compositor Mordejai Gebirtig (1877-1942) de Cracovia. Escrita bajo el impacto del pogromo de Przytyk en 1936, se convirtió en profética ante el inminente Holocausto, con la llamada a las armas ante los pogromistas y la demanda de no caer en la pasividad.

También en campos de concentración se compusieron y ejecutaron canciones. Si bien normalmente no eran transmitidas de un gueto a otro, los campos servían de lugar de encuentro de prisioneros de distintas localidades, en donde estos compartían la música y los cantos.

En el campo de Terezín estaban internados muchos compositores y músicos judíos de Europa occidental y central, y allí fueron compuestas y ejecutadas numerosas obras musicales.Viktor Ullmann (1898-1944) compuso dos sonatas para piano, tres canciones para barítono y piano, un trío para violín, viola y violonchelo y otras canciones y arreglos para melodías judías. La interpretación de su última obra, la ópera “Der Kaiser von Atlantis (El emperador de Atlantis) fue cancelada a último momento, Ullmann fue deportado a Auschwitz-Birkenau y asesinado. Otros compositores internados en Terezín eran Gideon Klein (1919-1945), e Ilse Weber (1903-1944). Una de las funciones más memorables en Terezín fue la ópera para niños “Brundibár” (en checo) de Hans Krása (1899-1944), que fue también incluida en el filme de propaganda nazi realizado en Theresienstadt.

En algunos campos y centros de exterminio los alemanes formaban orquestas de internados y las obligaban a interpretar cuando llegaban nuevos prisioneros, y cuando marchaban al trabajo o eran llevados a las cámaras de gas. Las orquestas también tocaban para entretener al personal del campo. En un momento determinado en Auschwitz hubo seis orquestas, con 50 ejecutantes. Una de mujeres en Auschwitz I tenía 36 miembros y 8 transcriptores de notas bajo la dirección musical de Fania Fénelon. También había orquestas en Treblinka, Majdanek, Belzec y Sobibor.

La documentación y publicación de música del Holocausto comenzó poco tiempo después de la finalización de la guerra. Además del trabajo de Kaczerginski, se compilaron antologías por Yehuda Eisman (Bucarest, 1945) y Zami Feder (Bergen Belsen, 1946). Kaczerginski también realizó grabaciones entre los supervivientes en los campos de personas desplazadas, en el marco de la Comisión Histórica Judía Central de Múnich. La documentación y las grabaciones fueron entregadas a Yad Vashem (aproximadamente 60 melodías) y una parte de ellas se presenta en esta exhibición.

Compositores y poetas supervivientes crearon nuevas canciones y melodías como reacción al Holocausto y para conmemorar los eventos. Por ejemplo, Henekh Kon, en su colección Kdoyshim (Mártires) compuso música para poemas escritos por poetas ídish asesinados.

En ceremonias de recordación del Holocausto la canción Zog nit keinmol (Nunca digas, el himno de los partisanos) se ha convertido en una especie de himno del Holocausto. Otras canciones que expresan los temas de supervivencia, libertad, fe y esperanza se han añadido a los actos de recuerdo. Se escribieron también obras más extensas como “Un superviviente de Varsovia” de Arnold Schoenberg (1947), Dies Irae de Krzystof Penderecki, la 13ª sinfonía de Dmitri Shostakovich “Babi Yar”, y “Nunca vi otra mariposa” de Charles Davidson. Más obras de música judía, música ligera y artística siguen siendo creadas, especialmente en Israel y los Estados Unidos.

Bibliografía:
Zami Feder, ed., Katset- un geto-lider (Bergen Belsen, 1946)
Fania Fénelon, Playing for Time, trad. de Judith Landry (Nueva York, 1997)
Gila Flam, Singing for Survival: Songs of the Lodz Ghetto, 1940-1945 (Urbana, Ill., 1992)
Shirli Gilbert, Music in the Holocaust (Oxford, 2005)
Shmerke Kaczerginski, ed., Lider fun di getos un lagern (Nueva York, 1948)
Joža Karas, Music in Terezín, 1941-1945 (Nueva York, 1985).

Guila Flam

NOVIEMBRE

Noviembre de 1947

Noviembre de 1947

Judíos danzando en Hasenecke, Alemania, después de la resolución en las Naciones Unidas de establecer de un Estado judío en Eretz Israel

Fotografía tomada en el campo de personas desplazadas de Hasenecke, cerca de Kassel en Alemania en noviembre de 1947, después de haberse conocido la decisión tomada en la Asambles General de las Naciones Unidas acerca del establecimiento de un Estado judío.

En Hasenecke funcionaba una escuela en la que estudiaban docenas de niños y adolescentes. En el campo se habilitó una sinagoga y los refugiados judíos pudieron celebrar nuevamente las festividades. También se realizaban ceremonias conmemorativas a individuos y comunidades, y se celebraban matrimonios. De cuando en cuando se ejecutaban conciertos y otras actividades culturales.
Funcionarios del Joint Distribution Committee llegaron al campo, establecieron contactos con los judíos refugiados, los alentaron y organizaron actividades culturales en su beneficio.

Sin embargo no todos los sobrevivientes que llegaron a Hasenecke tienen memorias positivas del lugar. Lela (Klara) Weintraub relata sobre la vida diaria en el campo de desplazados:

“El primer vistazo al campo fue casi suficiente para que queramos dar la vuelta al camión y regresar a Polonia. Alambres de púas rodeaban el campo, y guardias con reflectores oteaban el terreno a lo largo y a lo ancho. Adentro había docenas de edificaciones largas de madera con techos de metal ondulado. El lugar nos recordaba al campo de Janowska, y todos temíamos que nos pusieran a trabajar como en aquél. Estabamos invadidos por la hostilidad y el temor. Parecía que todo comenzaba de nuevo: los americanos reemplazaban a los alemanes pero las víctimas, los judíos, eran las mismas. Pensaba, ¿qué demonios hacemos en esta prisión? ¿Es que no somos libres? ¿No hemos sido liberados?”

“La vida en Hansecke no era difícil, ni era peligrosa. Aún así era miserable allí. La peor parte era el aburrimiento. No había nada para hacer, sólo estar parados en colas interminables para recibir las raciones de comida. Hacíamos la cola, recibíamos la comida y regresábamos a comer en nuestro cuarto. Ese era el resumen de actividades de un día normal.” (Lala’s Story: A Memoir of the Holocaust, pp. 305, 307)

Lala conoció en el campo al rabino Morris Fishman, a quien el Joint nombró encargado del sitio, y ambos se casaron.
El campo de personas desplazadas de Hasenecke funcionó hasta principios de los años cincuenta. La mayoría de los sobrevivientes que residieron en el campo emigraron a los Estados Unidos o a Israel.

Archivo fotográfico de Yad Vashem, 1486/302

Noviembre de 1947

Una manifestación sionista en un campo de personas desplazadas en Landsberg, Alemania

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial miles de judíos que habían sufrido los horrores del Holocausto aspiraban a abandonar Europa y reconstruir sus vidas en otro lugar. Ninguno de ellos tenía adonde ir. Por lo tanto se concentraron en campos de personas desplazadas situados en las zonas controladas por los Aliados en Europa. A fines de 1946 había aproximadamente 250.000 desplazados judíos; 180.000 en Alemania, 45.000 en Austria y 20.000 en Italia. La necesidad de mantener campos de desplazados disminuyó con el establecimiento del Estado de Israel. Cerca de dos tercios de los desplazados emigraron a Israel; el resto a los Estados Unidos y otros países.

Archivo fotográfico de Yad Vashem, 1486/612